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Ácidos Grasos Omega-3

 

Natural Standard Monograph, Copyright © 2013 (www.naturalstandard.com). La información en esta monografía tiene la intención de servir para fines informativos únicamente, y está diseñada para ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes de salud. La información está basada en la revisión de datos de investigación científica, patrones históricos de práctica y experiencia clínica. Esta información no se debe interpretar como un consejo médico especifico. Los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para preguntas específicas respecto a terapias, diagnósticos y/o enfermedades, antes de tomar decisiones acerca de una terapia.

Términos Relacionados

  • ALA, ácido alfa-linolénico (ALA, C18:3n-3), aceite de hígado de bacalao, pescado de agua fría, DHA, ácido docosahexaenoico (DHA, C22:6n-3), ácido docosapentaenoico (DPA, 22:5n-3), DPA, ácido eicosapentaenoico (EPA, C20:5n-3), EPA, aceite de pescado para el cuerpo, extracto de pescado, aceite de hígado de pescado, ácidos grasos de aceite de pescado, aceite de halibut, ácidos grasos poliinaturados de cadena larga, Lovaza®, aceite de caballa, aceite marino, MaxEPA®, aceite de lacha, ácidos grasos n-3, ácidos grasos poliinaturados n-3, Omacor®, ácidos grasos omega, ácidos grasos omega-3, aceites omega-3, Omegaven®, ácidos grasos poliinaturados (AGP, PUFAs), AGP (PUFA), aceite de salmón, aceite de foca, aceite de hígado de tiburón, ácidos grasos w-3.
  • Nota: No debería confundirse con los ácidos grasos omega-6.

Historia

  • Las fuentes alimenticias de ácidos grasos omega-3 incluyen aceite de pescado y ciertos aceites vegetales y de nuez. El aceite de pescado contiene tanto ácido docosahexaenoico (DHA) como ácido eicosapentaenoico (EPA), mientras que algunos aceites de nuez (como las nueces inglesas) y aceites vegetales (como los de canola, soja, lino, linaza y oliva) contienen ácido alfa-linolénico (ALA).
  • Existe evidencia de apoyo proveniente de múltiples estudios que sugiere que el consumo de las cantidades recomendadas de DHA y EPA en forma de pescado alimenticio o suplementos de aceite de pescado disminuye los triglicéridos; reduce el riesgo de muerte, infarto de miocardio, ritmos cardíacos anormales y graves, y accidentes cerebrovasculares en las personas con enfermedad cardiovascular conocida; retrasa la acumulación de las placas ateroescleróticas ("endurecimiento de las arterias"); y disminuye levemente la presión arterial. No obstante, las altas dosis podrían tener efectos nocivos, como un mayor riesgo de hemorragia. Si bien se han propuesto beneficios similares para el ácido alfa-linolénico, la evidencia científica es menos concluyente y los efectos beneficiosos podrían ser menos notorios.
  • Algunas especies de pescado conllevan un riesgo de contaminación ambiental, como con el metilmercurio.

Evidencia Científica

 

Usos 

Se han sometido a prueba los siguientes usos en humanos o animales. La seguridad y eficacia de los mismos no siempre se han demostrado. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

Grado* 

Cardiopatía isquémica 

La evidencia sugiere que las personas con bajos niveles de EPA y DHA podrían tener un mayor riesgo de desarrollar síndrome coronario agudo (SCA, ACS) (un tipo de enfermedad cardíaca). Los ensayos clínicos sugieren que los suplementos con ácidos grasos omega-3 tienen beneficios positivos en cuanto a la disminución de la mortalidad por la enfermedad cardiovascular y la mortalidad total.

A 

Hiperlipidemia (disminución de triglicéridos) 

Existe evidencia científica sólida de ensayos en seres humanos que indica que los ácidos grasos omega-3 provenientes de los suplementos de pescado o aceite de pescado (EPA más DHA) disminuyen significativamente los niveles de triglicéridos en la sangre. Los beneficios parecen depender de la dosis. Los suplementos de aceite de pescado también parecen causar pequeñas mejoras en el colesterol de lipoproteína de alta densidad (colesterol HDL o "bueno"). No obstante, también se han observado aumentos (empeoramiento) de los niveles de colesterol de lipoproteína de baja densidad (colesterol LDL o "malo"). No está claro si el ácido alfa-linolénico afecta significativamente los niveles de triglicéridos. Además, es contradictoria la evidencia en esta área. La Asociación Americana del Corazón (the American Heart Association) ha recomendado el EPA más el DHA. Dado el riesgo de hemorragia a causa de los ácidos grasos omega-3, se debería consultar con un profesional de la salud calificado antes de empezar el tratamiento con los suplementos.

A 

Hipertensión 

Los múltiples ensayos en los seres humanos han informado una pequeña reducción de la presión arterial con el consumo de los ácidos grasos omega-3. El DHA podría tener mayores beneficios que el EPA. No obstante, el alto consumo diario de ácidos grasos omega-3 podría ser necesario para obtener efectos clínicamente relevantes, y en altas dosis, existe un mayor riesgo de hemorragia. Por lo tanto, se debería consultar con un profesional de la salud calificado antes de empezar el tratamiento con los suplementos.

A 

Artritis reumatoide (aceite de pescado) 

Los múltiples ensayos aleatorizados y controlados han informado mejora en la rigidez y el dolor en las articulaciones por las mañanas con el consumo habitual de suplementos de aceite de pescado durante un máximo de tres meses. Se han informado beneficios como aditivo a los medicamentos antiinflamatorios como los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE, NSAIDs) (como el ibuprofeno o la aspirina). No se han evaluado bien los efectos luego de los tres meses de tratamiento.

A 

Prevención secundaria de enfermedad cardiovascular (aceite de pescado/EPA más DHA) 

Varios ensayos bien realizados, aleatorizados y controlados han informado que en las personas con antecedentes de infarto de miocardio, el consumo habitual de suplementos de omega-3, pescado aceitoso o aceite de pescado reduce el riesgo de infarto de miocardio no mortal, infarto de miocardio mortal, muerte súbita y muerte por cualquier causa. En estos estudios, la mayoría de los pacientes también estaban usando medicamentos convencionales para el corazón, lo que sugiere que los beneficios de los aceites de pescado podrían sumarse a los efectos de otros tratamientos.

A 

Síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) 

La evidencia clínica inicial sugiere que el aceite de pescado en combinación con el ácido gamma-linolénico disminuye la gravedad y la duración del síndrome de dificultad respiratoria del adulto. Se necesita más investigación clínica para confirmar este hallazgo.

C 

Degeneración macular relacionada con la edad 

La evidencia de población sugiere que una dieta rica en grasa poliinsaturada omega-3 podría reducir el riesgo de degeneración macular. Un ensayo aleatorizado con el producto combinado Photorop, que contiene una combinación de acetil-L-carnitina, ácidos grasos omega-3 y la coenzima Q10, mostró mejora con el tratamiento en comparación con los pacientes de control. Además, se descubrió que el ácido graso omega-3 DHA causa un aumento de la densidad óptica del pigmento macular en las mujeres mayores no fumadoras. Esta podría ser evidencia inicial prometedora de beneficio. No obstante, se necesitan más ensayos clínicos bien diseñados antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Agresión 

La investigación clínica inicial sugiere que el aceite de pescado podría reducir la agresión relacionada con el estrés y podría ayudar a regular el humor y el control de los impulsos. Se necesita más investigación para evaluar este efecto.

C 

SIDA/VIH 

Los estudios clínicos del aceite de pescado en combinación con la arginina u otros suplementos nutricionales en los pacientes con VIH han arrojado resultados contradictorios sobre la función inmunológica y la composición corporal. Además, se necesitan ensayos clínicos a gran escala para evaluar el uso del aceite de pescado en este grupo.

C 

Alergias 

Los estudios de población sugieren una reducción del riesgo de eccema en los niños asociado con el consumo de pescado una vez por semana o más. No obstante, fueron insignificantes las asociaciones entre el pescado en la dieta materna y el eccema a los dos años. Los suplementos maternos redujeron el riesgo de alergia a los alimentos y el eccema asociado con la inmunoglobulina E en el primer año. Se necesita más investigación para determinar el efecto los ácidos grasos omega-3 sobre otros síntomas de la alergia.

C 

Angina de pecho 

Los estudios preliminares han informado una disminución en el número de anginas de pecho asociada con la ingesta de aceite de pescado. Se necesita mejor investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Ansiedad 

Los suplementos de omega-3 produjeron una reducción de tensión en pacientes de centros de rehabilitación de abusos. Se necesita más investigación.

C 

Asma 

Los diferentes estudios en el área no proporcionan suficiente evidencia confiable para llegar a una conclusión dado que algunos no informaron efectos mientras que otros hallaron beneficios. Dado que la mayoría de los estudios han sido pequeños y no han aportado descripciones claras sobre el diseño de los resultados, estos no pueden considerarse concluyentes.

C 

Ateroesclerosis 

Algunas investigaciones han informado que el consumo habitual de suplementos de pescado o aceite de pescado reduce el riesgo de desarrollar placas ateroescleróticas en las arterias del corazón. No obstante, otros estudios no han informado efectos. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión en esta área.

C 

Rendimiento atlético 

Es limitada la investigación sobre el efecto del aceite de pescado en este contexto. En los luchadores, mejoró la función pulmonar. Además, los ácidos grasos omega-3 podrían tener beneficio sobre el dolor muscular tardío. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (relacionado con problemas de aprendizaje y comportamiento) 

Los suplementos de aceite de pescado provocaron un aumento de los ácidos grasos omega-3 en la sangre en los pacientes con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD), una condición asociada con la disminución de los niveles de omega-3 en la sangre. La investigación clínica demostró beneficios en los pacientes con ADHD tratados con un producto combinado que contenía ácidos grasos omega-6 y omega-3. Se necesita más investigación para determinar el efecto los ácidos grasos omega-3 para los problemas de comportamiento y aprendizaje asociados con el ADHD.

C 

Autismo 

No es concluyente la evidencia sobre los posibles beneficios de los ácidos grasos omega-3 para el autismo. Se necesita más investigación.

C 

Trastorno bipolar 

Varios estudios en esta área no brindan suficiente evidencia confiable para llegar a una conclusión.

C 

Prevención del cáncer 

Varios estudios de población han informado que los ácidos grasos alimenticios omega-3 o el aceite de pescado podrían disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de mama, colon o próstata. Se necesita más investigación en esta área.

C 

Arritmias cardíacas 

Existe evidencia prometedora que indica que los ácidos grasos omega-3 podrían reducir el riesgo de arritmias cardíacas (ritmos cardíacos anormales). Este es un mecanismo propuesto a raíz del menor número de infartos de miocardio en las personas que habitualmente consumen aceite de pescado o EPA más DHA. Se necesita más investigación en esta área antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Riesgo de enfermedad cardiovascular 

El consumo de ácidos grasos omega-3 está asociado con una reducción del riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular. Se necesita más investigación para determinar si se reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular en estos grupos.

C 

Síndrome de fatiga crónica (síndrome de fatiga posvírica) 

Existe evidencia limitada sobre el efecto del aceite de pescado en combinación con los ácidos grasos esenciales en está condición. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica 

En pacientes que consumieron una dieta rica en ácidos grasos omega-3, se redujo la necesidad del uso del broncodilatador y mejoró la saturación de oxígeno. Se necesita más investigación para confirmar estos resultados.

C 

Cognición 

El EPA más el DPA no tuvieron efecto sobre la cognición en ancianos sanos o en niños sanos. Se necesita más in investigación para determinar el efecto de los ácidos grasos omega-3 sobre la cognición en personas sanas.

C 

Enfermedad grave 

Se informó que los suplementos de ácidos grasos omega-3 en combinación con la arginina y los nucleótidos en los pacientes gravemente enfermos reducen el riesgo de sufrir complicaciones graves y disminuye la permanencia en el hospital. No obstante, son contradictorios los resultados informados hasta la fecha. Además, se necesita más investigación para cuantificar el beneficio de los suplementos de aceite de pescado en los pacientes gravemente enfermos.

C 

Fibrosis quística 

Poca investigación en esta área no brinda suficiente evidencia confiable para llegar a una conclusión. Se necesita más investigación en esta área.

C 

Demencia 

Estudios de poblaciones sugieren una conexión entre la disminución de ácidos grasos omega-3 en la dieta y el aumento del riesgo de demencia. Es necesario realizar estudios clínicos bien diseñados antes de poder recomendar ácidos grasos omega-3 para la prevención del deterioro de las facultades cognitivas o la demencia.

C 

Depresión 

Varios estudios sobre el uso de los ácidos grasos omega-3 en la depresión, incluyendo los resultados positivos en la depresión posparto, no proporcionan suficiente evidencia confiable para llegar a una conclusión. No obstante, según un estudio reciente, los ácidos grasos omega-3 podrían tener beneficios terapéuticos en la depresión infantil. La evidencia inicial prometedora necesita confirmación con ensayos bien diseñados y más grandes.

C 

Diálisis 

Se demostró que los pacientes sometidos a hemodiálisis consumen menos ácidos grasos omega-3 en la dieta. Se ha investigado la relación entre el nivel de ácidos grasos omega-3 y la mortalidad en los pacientes sometidos a hemodiálisis. Se necesita más investigación para cuantificar los beneficios asociados con el uso de aceite de pescado en este grupo.

C 

Dislexia 

En investigación preliminar, una combinación de EPA y carnosina tuvo una falta de efecto sobre problemas relacionados con la lectura y la ortografía en niños con dislexia. Se necesita más investigación.

C 

Dismenorrea 

La evidencia preliminar sugiere posibles efectos del aceite de pescado o los ácidos grasos omega-3 en pacientes con dismenorrea (menstruación dolorosa). Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Dispraxia 

Se examinó el efecto de los ácidos grasos omega-3, junto con otros ácidos grasos poliinsaturados y la vitamina E, sobre la dispraxia en los niños. Si bien los beneficios fueron aparentes, se necesita más investigación para determinar la función de los ácidos grasos omega-3.

C 

Eczema 

Varios estudios de EPA para eczema no brindan suficiente evidencia confiable para llegar a una conclusión firme. Se necesita más investigación en esta área.

C 

Energía 

La investigación clínica demostró una reducción del consumo de oxígeno durante el ejercicio en los atletas que usaban suplementos de aceite de pescado. No obstante, otros estudios informaron que el aceite de pescado no tiene efecto sobre el rendimiento de la energía o el metabolismo en las personas sanas. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Epilepsia 

En los pacientes con epilepsia, los suplementos de ácidos grasos omega-3 podrían mejorar el metabolismo energético cerebral y aumentar el nivel de fosfolípidos en el cerebro. Se necesita más investigación para determinar si este es un tratamiento efectivo para los pacientes con epilepsia.

C 

Mantenimiento general de la salud 

En niños que recibieron suplementos con aceite de pescado en la leche chocolatada, hubo menos episodios de la enfermedad. Se necesita más investigación.

C 

Hiperlipidemia (disminución del colesterol) 

Si bien existe evidencia científica sólida de ensayos en seres humanos que indica que los ácidos grasos omega-3 provenientes de los suplementos de pescado o aceite de pescado (EPA más DHA) disminuyen significativamente los niveles de triglicéridos en la sangre, el aceite de pescado podría aumentar (empeorar) los niveles de colesterol de lipoproteína de baja densidad (colesterol LDL, o "malo"). La Asociación Americana del Corazón (the American Heart Association) ha recomendado el EPA más el DHA. Dado el riesgo de hemorragia a causa de los ácidos grasos omega-3, se debería consultar con un profesional de la salud calificado antes de empezar el tratamiento con los suplementos.

C 

Nefropatía por IgA  

Son contradictorios los resultados de varios estudios en esta área. Se necesita más investigación.

C 

Función inmunitaria 

Se necesita más in investigación para determinar el efecto del aceite de pescado sobre la función inmunitaria en los seres humanos.

C 

Desarrollo del bebé / cuidado neonatal 

En bebés, 20 miligramos de DHA por día durante el primer año no tuvo un efecto en diferentes aspectos del desarrollo del bebé pero sí acortó el tiempo de la primera vez que el bebé se sienta sin ayuda. Se necesita más investigación.

C 

Desarrollo de la visión del bebé / desarrollo cerebral 

Se investigó el efecto de la leche maternizada enriquecida con DHA y ácido araquidónico sobre los resultados del desarrollo, el crecimiento y la seguridad en los bebés prematuros y los bebés nacidos a término. En general, los resultados sugieren beneficios en los bebés prematuros. Se necesita más investigación para entender exactamente de qué manera los ácidos grasos omega-3 afectan el crecimiento y el desarrollo de los fetos y los bebés.

C 

Inflamación 

En pacientes en una unidad de cuidados intensivos, los ácidos grasos omega-3 no afectaron la inflamación o el resultado clínico. Se necesita más investigación.

C 

Enfermedad intestinal inflamatoria (enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa) 

Se ha demostrado el beneficio de los ácidos grasos omega-3 en la prevención de la recaída de los síntomas de la enfermedad de Crohn y en la reducción de la inflamación asociada con la colitis ulcerosa. No obstante, los resultados son contradictorios. En esta oportunidad no se puede llegar a una conclusión firme.

C 

Enfermedad hepática 

Se necesita investigación bien diseñada antes de poder llegar a una conclusión firme en esta área.

C 

Lupus eritematoso 

No existe suficiente evidencia confiable para llegar a una conclusión firme en esta área.

C 

Síntomas menopáusicos 

En este momento, es imposible llegar a conclusiones sobren los posibles beneficios de los ácidos grasos omega-3 para los síntomas menopáusicos. Se necesita más investigación.

C 

Migraña  

Se necesita investigación bien diseñada antes de poder llegar a una conclusión firme en esta área.

C 

Esclerosis múltiple 

Se necesita investigación bien diseñada antes de poder llegar a una conclusión forme en esta área.

C 

Dolor de cuello / hombro (discogénico) 

Se necesitan estudios clínicos bien diseñados en esta área antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Síndrome nefrótico 

No existe suficiente evidencia confiable para llegar a una conclusión firme en esta área. Se necesita más investigación.

C 

Neuropatía 

Los ácidos grasos omega-3 podrían ser beneficios en el manejo del dolor. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Obesidad 

Se necesita más investigación para continuar a evaluar el beneficio de los suplementos de aceite de pescado en esta población.

C 

Artrosis 

No existe evidencia que apoye el uso del aceite de pescado para la artrosis. Se necesita investigación bien diseñada antes de poder llegar a una conclusión firme.

C 

Osteoporosis 

La población y los estudios clínicos han informado una disminución del riesgo de la osteoporosis con la ingesta de los suplementos de pescado o aceite de pescado. Se necesita más evidencia antes de poder llegar a una conclusión firme.

C 

Pancreatitis 

En los pacientes con pancreatitis, el aceite de pescado junto con la nutrición por vía parenteral disminuyó la respuesta hiperinflamatoria. Se necesita más investigación en esta área.

C 

Insuficiencia venosa periférica  

/ claudicación Existe evidencia que sugiere que el aceite de pescado podría mejorar la presión arterial en las piernas de los pacientes con insuficiencia venosa periférica (PVD) y mejorar la capacidad de caminar grandes distancias. No existen investigaciones que muestren mejoras consistentes en los resultados clínicos. Se necesita más investigación para evaluar este efecto.

C 

Fenilcetonuria  

Los bajos niveles de DHA son comunes entre los niños con fenilcetonuria (PKU) durante el primer año de vida a causa de las restricciones alimenticias. La investigación preliminar sugiere que los suplementos de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCPUFA) en las dietas para la PKU durante el primer año de vida mejoran los niveles de ácidos grasos en el cuerpo, de modo que estos son similares a los de bebés lactantes sanos. Se necesita más investigación para verificar este efecto.

C 

Preeclampsia 

Varios estudios del aceite de pescado no brindan suficiente evidencia confiable para llegar a una conclusión firme. Se necesita más investigación.

C 

Embarazo y parto 

La evidencia preliminar sugiere que el aceite de pescado no tiene efectos en el momento del parto natural. Se necesita más evidencia antes de poder llegar a una conclusión firme.

C 

Prevención de fallo de injerto después de una cirugía de derivación  

Existen estudios limitados sobre el uso de los aceites de pescado en pacientes después de una cirugía de derivación aortocoronaria (CABG). Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión firme en esta área.

C 

Prevención de reestenosis después de angioplastia coronaria (PTCA) 

Varios ensayos aleatorizados y controlados evaluaron si el consumo de ácidos grasos omega-3 reduce el bloqueo de las arterias en el corazón después de una angioplastia con globo (angioplastia coronaria transluminal percutánea, o ACTP, PTCA). Sigue siendo inconclusa la evidencia en esta área.

C 

Prevención primaria de enfermedad cardiovascular (ácido alfa-linolénico [ALA]) 

Varios estudios han informado que las personas que habitualmente consumen alimentos ricos en ácido alfa-linolénico (ALA) podrían tener un menor riesgo de sufrir infarto de miocardio. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión en esta área.

C 

Problemas de próstata 

No existe suficiente evidencia clínica sobre el uso del aceite de pescado para los problemas de próstata. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión firme en esta área.

C 

Psoriasis 

Varios estudios en esta área no brindan suficiente evidencia confiable para llegar a una conclusión firme. Se necesita más investigación.

C 

Calidad de vida 

Los ácidos grados omega-3 no parecen mejorar la calidad de vida en la población anciana. Se necesita más investigación.

C 

Fenómeno de Raynaud 

La evidencia clínica inicial sugiere que los ácidos grasos omega-3 mejoran la intolerancia al frío y retrasan el comienzo del vasoespasmo en los pacientes con el fenómeno de Raynaud. Se necesita más investigación para evaluar este efecto.

C 

Esquizofrenia 

Existe evidencia preliminar prometedora en base a varios estudios realizados en esta área. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión firme.

C 

Prevención de la enfermedad cardiovascular secundaria (ácido alfa-linolénico [ALA]) 

Varios estudios han examinado los efectos del ácido alfa-linolénico en las personas con antecedentes de infarto de miocardio. Si bien algunos estudios sugieren beneficios, otros no lo hacen. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión en esta área.

C 

Septicemia 

Los ácidos grasos omega-3 podrían reducir la mortalidad, el uso de antibióticos y el tiempo de permanencia en el hospital en varias enfermedades, incluida la septicemia. Se descubrió que el DHA aumenta la grasa corporal y al largo en los bebés que han sufrido septicemia; no obstante, no se presentó el criterio de valoración, tal como la mortalidad. Se necesita más investigación.

C 

Prevención de accidente cerebrovascular 

Varios estudios de población grandes han examinado los efectos del consumo de ácidos grasos omega-3 sobre el riesgo de sufrir accidente cerebrovascular. Algunos estudios sugieren beneficios mientras que otros no. Son probables los efectos sobre el riesgo de accidente cerebrovascular. Además, el alto consumo de ácidos grasos omega-3 podría aumentar el riesgo de sufrir accidente cerebrovascular hemorrágico. En esta oportunidad, no está claro si existen beneficios en las personas con o sin antecedentes de accidente cerebrovascular, o si los efectos del aceite de pescado son comparables a otras estrategias de tratamiento.

C 

Recuperación de una cirugía 

La evidencia preliminar sugiere que usar productos enriquecidos en arginina, ácidos grasos omega-3 y el ARN podría mejorar las respuestas inflamatoria e inmunitaria antes y después de la cirugía. Se necesita más investigación.

C 

Discinesia tardía  

No es concluyente la evidencia inicial de la relación entre los niveles de los ácidos grasos esenciales, la esquizofrenia y los trastornos de movimiento, incluida la discinesia tardía (movimientos anormales). Se necesita más investigación.

C 

Toxicidad (de las drogas que inhiben el sistema inmunitario) 

Se necesita investigación bien diseñada antes de poder llegar a una conclusión firme.

C 

Urolitiasis (idiopática, recurrente) 

Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión en esta área.

C 

Vasodilatador 

La investigación preliminar sugiere posibles beneficios. No obstante, se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Cicatrización de las heridas 

La investigación preliminar en seres humanos sugiere que los ácidos grasos omega-3 no ayudan a cicatrizar las heridas. No obstante, no es suficiente la evidencia disponible. Se necesita más investigación.

C 

Apetito / pérdida de peso en pacientes con cáncer 

La evidencia preliminar sugiere que los suplementos de aceite de pescado no mejoran el apetito o previenen la pérdida de peso en pacientes con cáncer. Se necesita más investigación.

D 

Diabetes 

La evidencia científica disponible sugiere que no existen efectos prolongados del aceite de pescado en los pacientes con diabetes. La mayoría de los estudios en esta área no están bien diseñados, y además es necesario realizar más investigación.

D 

Prevención de rechazo de trasplantes (de riñón y de corazón) 

Existen múltiples estudios de pacientes con trasplante de corazón y de riñón que tomaban ciclosporina (Neoral®) a quienes se les administraba suplementos de aceite de pescado. La mayoría de los ensayos han informado mejoras en la función renal y reducción de la presión arterial en comparación con los pacientes que no consumían aceite de pescado. No obstante, varios estudios recientes no informan beneficios sobre la función renal y no se han observado cambios en los índices de rechazo o supervivencia del injerto. Se necesita más investigación.

D 

 

*Clave para los grados: 

A: Evidencia científica sólida para este uso;
B:Evidencia científica buena para este uso;
C:Evidencia científica dudosa para este uso;
D:Evidencia científica aceptable contra este uso (podría no funcionar);
F:Evidencia científica sólida contra este uso (probablemente no funciona).

Tradición/Teoría 

Los siguientes usos están basados en la tradición, teorías científicas o investigación limitada. A menudo no se han probado completamente en humanos y no siempre se han demostrado su seguridad y eficacia. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

Infarto agudo de miocardio (infarto de miocardio), agorafobia (un tipo de trastorno de ansiedad), enfermedad de Alzheimer, toxicidad cardíaca inducida por las antraciclinas, anticoagulante (tiempo de coagulación de la sangre reducida), antioxidante, síndrome antifosfolípido, infecciones bacterianas, trastorno límite de la personalidad, quistes mamarios, sensibilidad en las mamas, paro cardiaco, trastornos del sistema nervioso central (síndrome de Zellweger), cirrosis, resfriado común, insuficiencia cardíaca congestiva, carencia (ácidos grasos omega-3), dermatomiositis, neuropatía diabética, fatiga, fibromialgia, cálculos biliares, trastornos gastrointestinales, gingivitis, glaucoma, glomerulonefritis, gota, rinitis alérgica, pérdida de la audición (relacionada con la edad), síndrome hepatorrenal, hipoxia, ictiosis (condición de la piel), infertilidad, prevención de enfermedad renal, lepra, leucemia, paludismo, infertilidad masculina, mastalgia, mejora de la memoria, retraso mental, trastornos metabólicos (enfermedades de almacenamiento de glucógeno), toxicidad del metotrexato, disminución de la mortalidad, problemas musculoesqueléticos (destrucción del cartílago), miopatía, nefritis (autoinmunitaria), trastornos neurológicos (síndrome de Refsum), mejora de la visión nocturna, otitis media (infección auditiva), trastorno de angustia, depresión postparto, protección por toxicidad de la isotretinoína, trastornos psiquiátricos (niñez), retinitis pigmentosa, síndrome de Reye, síndrome de Sjögren, abuso de drogadicción, prevención del suicidio, epitrocleítis, vasculitis (síndrome de Behçet), mejora de la visión.


Seguridad

La Administración de Drogas y Alimentos de EE.UU. (FDA) no regula las hierbas y suplementos de manera estricta. No hay garantías respecto a la potencia, pureza o seguridad de los productos, y los efectos podrían variar. Lea siempre las etiquetas del producto. Si usted padece de alguna afección, o si está tomando otras drogas, hierbas o suplementos, deberá consultar con un proveedor médico calificado antes de iniciar una terapia nueva. Consulte con un proveedor médico de inmediato si sufre efectos secundarios.

Alergias

  • Las personas con alergia o hipersensibilidad conocida al pescado deberían evitar el aceite de pescado o los productos con ácido graso omega-3 derivados del pescado. Rara vez se informó reacciones de la piel. Las personas con alergia o hipersensibilidad al pescado deberían evitar el aceite de pescado o los productos con ácido graso omega-3 derivados del pescado.

Efectos secundarios y advertencias

  • La Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU (the U.S. Food and Drug Administration, FDA) clasifica como GRAS (generalmente reconocido como seguro).el consumo de hasta tres gramos de ácidos grasos omega-3 provenientes del pescado por día.
  • Los suplementos de aceite de pescado podrían causar náuseas, diarrea, heces blandas, disminución del apetito, constipación, vómitos y grasa en las heces. Podrían minimizarse los efectos secundarios digestivos si los aceites de pescado se consumen con las comidas y si las dosis se aumentan gradualmente.
  • Rara vez se informó aumento leve en las pruebas de función hepática (alanina aminotransferasa).
  • Son raros los informes de manía en los pacientes con trastorno bipolar o depresión grave. También se informó nerviosismo y hormigueo (la sensación de hormigas andando sobre la piel).
  • Otros posibles efectos secundarios incluyen pérdida de la memoria a corto plazo, cefalea, anemia hemolítica (destrucción anormal de los glóbulos rojos), depresión, trastornos somáticos (síntomas físicos asociados con síntomas psicológicos), mayor riesgo de sufrir cáncer de colon, nasofaringitas (inflamación de la nariz y la garganta), empeoramiento de los síntomas del asma, disminución de la actividad física, aumento del apetito, aumento de la presión arterial y malestar.
  • La carne de pescado podría contener contaminantes potencialmente nocivos, como la dioxina, el metilmercurio y los bifenilos policlorados (PCBs). Se sugiere precaución en los niños pequeños y en las mujeres embarazadas o lactantes.
  • Los ácidos grasos omega-3 podrían aumentar los niveles de azúcar en la sangre. Se sugiere precaución en los pacientes con diabetes o hipoglucemia, y en aquellos que consumen medicamentos, hierbas o suplementos que afectan los niveles de azúcar en la sangre. Podría ser necesario que un profesional de la salud calificado, incluyendo un farmacéutico, controlara los niveles de glucosa en la sangre. Podría ser necesario realizar ajustes en la medicación.
  • Los ácidos grasos omega-3 podrían aumentar los niveles de colesterol de lipoproteína de baja densidad (colesterol LDL o "malo"). Se sugiere precaución en los pacientes con altos niveles de colesterol LDL.
  • Los ácidos grasos omega-3 podrían empeorar los síntomas en los pacientes con taquicardia ventricular (latidos rápidos). Usar con precaución en los pacientes con taquicardia ventricular o arritmia ventricular (ritmo cardíaco anormal).
  • Los ácidos grasos omega-3 podrían aumentar el riesgo de hemorragia. Se sugiere precaución en los pacientes con trastornos hemorrágicos o en aquellos que consumen medicamentos que podrían aumentar el riesgo de hemorragia. Podría ser necesario realizar ajustes en la dosis.
  • Los ácidos grasos omega-3 podrían reducir la presión arterial. Se sugiere precaución en los pacientes con presión arterial baja, o en aquellos que toman medicamentos para reducir la presión arterial.
  • El consumo de aceite de pescado durante muchos meses podría provocar una carencia de vitamina E y podría aumentar el riesgo de toxicidad por vitamina A o D. Usar con precaución en grandes cantidades.
  • Usar con precaución en las personas con riesgo de disfunciones hormonales o en aquellos bajo hormonoterapia restitutiva, dado que la menor producción de receptores de estrógeno se ha asociado con los suplementos de aceite de pescado.
  • Usar con precaución en los pacientes con asma, enfermedad inflamatoria intestinal o enfermedad hepática y en los pacientes con riesgo de sufrir cáncer de colon, según posibles efectos adversos asociados con el uso del aceite de pescado.
  • Evitar en las personas con hipersensibilidad conocida o alergia conocidas al aceite de pescado o a los productos con ácidos grasos omega-3 derivados del pescado. Rara vez se informó erupción cutánea. Las personas con alergia o hipersensibilidad conocida a las nueces deberían evitar el ácido alfa-linolénico o los productos con ácidos grasos omega-3 derivados de los tipos de nuez que les producen una reacción alérgica.

Embarazo y lactancia

  • Los contaminantes potencialmente nocivos, como las dioxinas, el metilmercurio y los bifenilos policlorados, se encuentran en algunas especies de pescado y podrían ser nocivos en las mujeres embarazadas o lactantes. El metilmercurio se acumula en la carne de pescado más que en el aceite de pescado, y los suplementos de aceite de pescado parecen contener casi ningún mercurio. Por lo tanto, estas cuestiones de seguridad se aplican al consumo de pescado pero no a la ingesta de suplementos de aceite de pescado. No obstante, las preparaciones de aceite crudo de pescado podrían contener pesticidas.
  • Se desconoce si es beneficioso para los bebés el consumo de suplementos de ácidos grasos omega-3 por parte de las mujeres durante el embarazo o la lactancia. Se ha sugerido que el alto consumo de ácidos grasos omega-3 durante el embarazo, particularmente de DHA, podría aumentar el peso al nacer y la duración de la gestación. No obstante, las altas dosis podrían no ser recomendables dado el posible riesgo de hemorragia. Se agregan ácidos grasos a algunas leches maternizadas para bebés.
  • La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (the U.S. Environmental Protection Agency, EPA) recomienda limitar el consumo de pescado en las mujeres embarazadas o lactantes a una sola comida de seis onzas por semana, y en los niños pequeños, a menos de dos onzas por semana.
  • Se recomienda a las mujeres que podrían quedar embarazadas que consuman siete onzas o menos de pescado con mayores niveles de metilmercurio por semana, o hasta un máximo de 14 onzas por semana de tipos de pescado con alrededor de 0.5 partes por millón (como aguja, pargo alazán, pargo colorado o atún fresco).

Interacciones

La mayoría de las hierbas y suplementos no se han probado completamente en cuando a la interacción con otras hierbas, suplementos, drogas o alimentos. Las interacciones que se señalan a continuación se basan en informes y publicaciones científicas, experimentos de laboratorio o uso tradicional. Siempre debe leer las etiquetas del producto. Si usted padece de alguna afección, o si está tomando otras drogas, hierbas o suplementos, deberá consultar con un proveedor médico calificado antes de iniciar una terapia nueva.

Interacciones con drogas

  • En teoría, los ácidos grasos omega-3 podrían aumentar el riesgo de hemorragia cuando se consumen con medicamentos que aumentan el riesgo de hemorragia. Algunos ejemplos incluyen la aspirina, los anticoagulantes (diluyentes de la sangre) como la warfarina (Coumadin®) o la heparina, los antiagregantes plaquetarios como el clopidogrel (Plavix®) y los medicamentos antiinflamatorios no esteroides como el ibuprofeno (Motrin®, Advil®) o el naproxeno (Naprosyn®, Aleve®).
  • Según estudios realizados en seres humanos, los ácidos grasos omega-3 podrían reducir la presión arterial y sumarse a los efectos de los medicamentos que también podrían afectar la presión arterial.
  • Los suplementos de aceite de pescado podrían aumentar en una pequeña proporción los niveles de azúcar en la sangre. Se sugiere precaución al usar medicamentos que también podrían afectar los niveles de azúcar en la sangre. Los pacientes insulinodependientes o que ingieren medicamentos para la diabetes por vía oral deberían ser controlados rigurosamente por un profesional de la salud calificado. Podría ser necesario realizar ajustes en la medicación.
  • Los ácidos grasos omega-3 podrían disminuir los niveles de triglicéridos. No obstante, podrían aumentar (empeorar) los niveles de colesterol de lipoproteína de baja densidad (colesterol LDL o "malo"). Por lo tanto, los ácidos grasos omega-3 podrían sumarse a los efectos de agentes que reducen los niveles de triglicéridos como la niacina o el ácido nicotínico, los fibratos como el gemfibrozilo (Lopid®) o las resinas como la colestiramina (Questran®). No obstante, los ácidos grasos omega-3 podrían actuar como antagonistas de las estatinas, cuyas propiedades reducen el LDL, como la atorvastatina (Lipitor®) y la simvastatina (Zocor®).
  • El aceite de pescado o los ácidos grasos omega-3 también podrían interactuar con los agentes que afectan el sistema inmunitario, los agentes antiarrítmicos, los agentes antiartríticos, los agentes antiasmáticos, los agentes anticancerígenos, los antidepresivos, los agentes antiinflamatorios, los agentes antipsicóticos, los agentes antirretrovíricos, la dexametasona, los agentes hepatotóxicos, los agentes hormonales y antihormonales y el paclitaxel.

Interacciones con hierbas y suplementos dietéticos

  • En teoría, los ácidos grasos omega-3 podrían aumentar el riesgo de hemorragia cuando se consumen con hierbas y suplementos que se cree aumentan el riesgo de hemorragia. Se han informado múltiples casos de hemorragia con el uso del Ginkgo biloba y menos casos con el ajo y la palma enana americana. Muchos otros agentes podrían teóricamente aumentar el riesgo de hemorragia, aunque esto no se ha comprobado en la mayoría de los casos.
  • Según estudios realizados en seres humanos, los ácidos grasos omega-3 podrían reducir la presión arterial y, teóricamente, sumarse a los efectos de los agentes que también podrían afectar la presión arterial.
  • Los suplementos de aceite de pescado podrían aumentar en una pequeña proporción los niveles de azúcar en la sangre. Se sugiere precaución cuando se usan hierbas o suplementos que también podrían afectar los niveles del azúcar en la sangre. Podría ser necesario controlar los niveles de glucosa en la sangre y ajustar las dosis.
  • Los ácidos grasos omega-3 podrían disminuir los niveles de los triglicéridos. No obstante, podrían aumentar (empeorar) en una pequeña proporción los niveles de colesterol de lipoproteína de baja densidad (colesterol LDL o "malo"). Por lo tanto, los ácidos grasos omega-3 podrían sumarse a los efectos de los agentes que reducen los triglicéridos como la niacina o el ácido nicotínico. No obstante, podrían actuar como antagonistas de los agentes cuyas propiedades reducen el LDL, como la cebada, el ajo, el guggul, el psilio, la soja o la almendra dulce.
  • El consumo de aceite de pescado durante muchos meses podría provocar una carencia de vitamina E. Por lo tanto, se le agrega vitamina E a muchos productos comerciales con aceite de pescado. Como consecuencia, el uso habitual de productos enriquecidos con vitamina E podría provocar un aumento de los niveles de esta vitamina liposoluble. El aceite de hígado de pescado contiene las vitaminas liposolubles A y D. Por lo tanto, los productos con aceite de hígado de pescado (como el aceite de hígado de bacalao) podrían aumentar el riesgo de toxicidad por vitamina A o D. Dado que las vitaminas liposolubles podrían acumularse en el cuerpo y causar toxicidad, los pacientes que habitualmente ingieren múltiples vitaminas o en dosis altas deberían discutir este riesgo con un profesional de la salud calificado.
  • El aceite de pescado o los ácidos grasos omega-3 también podrían interactuar con los agentes que afectan el sistema inmunitario, los agentes antiarrítmicos, los agentes antiartríticos, los agentes antiasmáticos, los agentes anticancerígenos, los antidepresivos, los agentes antiinflamatorios, los antioxidantes, los agentes antipsicóticos, los agentes antirretrovíricos, el ácido alfa-linolénico conjugado, el aceite de onagra, el folato, el ácido gamma-linolénico, la glucosamina, los agentes hepatotóxicos, los agentes hormonales y antihormonales, el licopeno, los triglicéridos de cadena media, la fosfatidilserina, fitoesteroles, el policosanol y el selenio.

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Referencias

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