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Ácidos Grasos Omega-3

 

Natural Standard Monograph, Copyright © 2014 (www.naturalstandard.com). La información en esta monografía tiene la intención de servir para fines informativos únicamente, y está diseñada para ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes de salud. La información está basada en la revisión de datos de investigación científica, patrones históricos de práctica y experiencia clínica. Esta información no se debe interpretar como un consejo médico especifico. Los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para preguntas específicas respecto a terapias, diagnósticos y/o enfermedades, antes de tomar decisiones acerca de una terapia.

Términos Relacionados

  • Aceite de pescado, ácido alfa-linolénico, ácidos grasos omega-3, ALA, ácido alfa-linolénico (ALA, C18:3 n-3), aceite de hígado de bacalao, pescado de agua dulce, DHA, ácido docosahexaenoico (DHA, C22:6 n-3), ácido docosapentaenoico (DPA, 22:5 n-3), DPA, ácido eicosapentaenoico (EPA, C20:5 n-3), EPA, aceite de carne de pescado, extracto de pescado, aceite de hígado de pescado, aceite de pescado, ácidos grasos de aceite de pescado, aceite de fletán, aceite de krill, Lipoplus®, Lipoplus® al 20%, ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, Lovaza®, aceite de caballa, aceite marino, MaxEPA®, aceite de lacha, ácidos grasos n-3, ácidos grasos poliinstaurados n-3, Omacor®, ácidos grasos omega, Omega Rx, ácidos grasos omega-3, aceites omega-3, Omegaven®, ácidos grasos poliinsaturados (PUFA), aceite de salmón, aceite de foca, aceite de hígado de tiburón, SMOFlipid®, ácidos grasos w-3.
  • Nota: Esta monografía para el paciente se realizó en base a una investigación sobre los ácidos grasos omega-3 totales y no los ácidos grasos omega-3 individuales. Hay disponibles otras monografías profesionales sobre DHA, EPA, aceite de pescado y ácido alfa-linolénico (ALA). Los ácidos grasos omega-3 no deberían confundirse con los ácidos grasos omega-6.

Historia

  • El consumo de aceite de hígado de bacalao como fuente de vitamina D se hizo popular en el siglo XIX en Inglaterra. El aceite de pescado ha sido estudiado para la salud cardíaca desde que se descubrió que la población Inuit de Groenlandia podría tener un menor riesgo de sufrir cardiopatía a pesar de consumir una dieta rica en grasas.
  • Los principales ácidos grasos esenciales en la dieta humana son los ácidos grasos omega-3 y omega-6. Los alimentos que proporcionan ácidos grasos omega-3 incluyen el aceite de pescado y ciertos aceites vegetales y de nuez, mientras que los ácidos grasos omega-6 están presentes en los aceites de palma, soja, colza y girasol. Los ácidos grasos omega-9, que no se consideran esenciales, están presentes en la grasa animal y el aceite de oliva.
  • El aceite de pescado contiene dos ácidos grasos omega-3 llamados ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA). Algunos aceites vegetales, de nuez y semilla contienen ácido alfa-linolénico (ALA), que pueden convertirse a DHA y EPA en el cuerpo.
  • En los Estados Unidos, se ha descubierto que los porcentajes de DHA y EPA son menores en comparación con otros países con tasas más bajas de cardiopatía, como Japón. Los altos niveles de ácidos grasos omega-6 han sido asociados con un mayor riesgo de sufrir algunas enfermedades como cardiopatía y depresión.
  • Se cree que los ácidos grasos omega-3 proporcionan una amplia variedad de beneficios para la salud, entre ellos, un menor riesgo de sufrir cardiopatía isquémica y mejora en los niveles de colesterol. Además, los estudios que examinaron el omega-3 para el cáncer, la depresión y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH, ADHD) han arrojado resultados prometedores. Debido a los posibles beneficios para la salud, el aceite de pescado, rico en ácidos grasos omega-3, se ha convertido en un suplemento popular.
  • Existe evidencia que indica que el uso de cantidades recomendadas de DHA y EPA, como suplementos de pescado o aceite de pescado, podría disminuir los niveles de triglicéridos y disminuir el riesgo de sufrir cardiopatía, frecuencia cardíaca anormal y accidente cerebrovascular en las personas con cardiopatía. El DHA y el EPA también podrían ser beneficiosos para las personas con endurecimiento de las arterias o presión arterial alta. Se han descubierto efectos similares para el ALA, pero se necesita más evidencia en apoyo de estos posibles beneficios.
  • Las altas dosis podrían tener efectos nocivos, tales como mayor riesgo de hemorragia, mayores niveles de colesterol de lipoproteína de baja densidad (LDL, o colesterol "malo"), problemas de control de los niveles de glucosa en la sangre y olor a pescado. En algunas poblaciones de riesgo, como las personas con trasplante de corazón, los ácidos grasos omega-3 podrían afectar la frecuencia cardíaca. Los ácidos grasos omega-3 deberían usarse únicamente bajo atención médica en las personas con cardiopatía. Algunos pescados como el pez espada, la caballa, el blanquillo camello y el atún albacora podrían conllevar un mayor riesgo de sufrir intoxicación por mercurio, aunque no se ha descubierto que el aceite de pescado conlleve un riesgo significativo.
  • Lovaza® es un medicamento de venta con receta aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. (FDA) para disminuir los niveles muy altos de triglicéridos. Fue aprobado por primera vez en noviembre de 2004 bajo el nombre Omacor® a través de Reliant Pharmaceuticals. Debido a confusión con el medicamento Amicar®, en julio de 2007 se cambió el nombre a Lovaza®.

Evidencia Científica

 

Usos 

Se han sometido a prueba los siguientes usos en humanos o animales. La seguridad y eficacia de los mismos no siempre se han demostrado. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

Grado* 

Cardiopatía isquémica 

La evidencia sugiere que las personas con bajos niveles de EPA y DHA podrían tener un mayor riesgo de sufrir cardiopatía isquémica e insuficiencia cardíaca. Los ensayos clínicos sugieren que los ácidos grasos omega-3 podrían ser beneficiosos en la disminución de la mortalidad por la enfermedad cardiovascular y la mortalidad total. Se cree que los ácidos grasos omega-3 podrían ayudar a disminuir los niveles de triglicéridos y la inflamación. El consumo diario ha sido asociado con un menor riesgo de sufrir insuficiencia cardíaca repentina.

A 

Presión arterial alta 

Muchos estudios indican que los ácidos grasos omega-3 podrían ayudar a disminuir la presión arterial; no obstante, generalmente, los efectos han sido pequeños, y otros ensayos no reportaron beneficios. Los efectos podrían ser mayores en las personas con presión arterial más alta y podrían depender de la dosis. El DHA podría tener mayores beneficios que el EPA.

A 

Hiperlipidemia (disminución de los niveles de triglicéridos) 

Existe evidencia científica sólida que indica que los ácidos grasos omega-3 provenientes de los suplementos de pescado o aceite de pescado pueden disminuir significativamente los niveles de triglicéridos. Se ha descubierto que las altas dosis tienen mayores efectos, y una dosis de cuatro gramos por día podría disminuir los niveles de triglicéridos hasta en un 40%. Los efectos podrían ser mayores cuando se toma con estatinas como simvastatina y atorvastatina.Es poco clara la comparación entre el tratamiento con aceite de pescado y otros agentes usados para disminuir los niveles de triglicéridos. Algunos estudios sugieren que el aceite de pescado podría aumentar los niveles de LDL.

A 

Artritis reumatoide 

Muchos estudios han informado mejora en la rigidez matutina y el dolor en las articulaciones con el consumo habitual de suplementos de aceite de pescado durante un máximo de tres meses. Los beneficios podrían aumentar con el uso de medicamentos antinflamatorios como el ibuprofeno o la aspirina. También se han observado beneficios con el uso de aceite de pescado a través de una sonda intravenosa. Se ha descubierto que el aceite de pescado tiene efectos sobre el sistema inmunitario y las grasas en la sangre en las personas con artritis reumatoide; no obstante, son poco claros los efectos después de los tres meses de tratamiento. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión firme.

A 

Prevención de la enfermedad cardiovascular secundaria (aceite de pescado/EPA más DHA) 

El aceite de pescado ha sido estudiado para proteger a las personas con antecedentes de problemas cardíacos de nuevos problemas tales como paro cardíaco o muerte súbita.Muchos estudios indican que el consumo habitual de pescado aceitoso o suplementos de aceite de pescado podría ayudar a disminuir el riesgo de sufrir paro cardíaco mortal y no mortal, muerte súbita y mortalidad en las personas con antecedentes de paro cardíaco. Existe evidencia que indica que un mayor consumo de pescado u omega-3 podría estar asociado con un menor riesgo de sufrir insuficiencia cardíaca. Estos tratamientos podrían sumarse a los efectos de otros tratamientos, y se han informado beneficios después de tres meses de uso.

A 

Ritmo cardíaco anormal 

Existe evidencia prometedora que indica que los ácidos grasos omega-3 podrían disminuir el riesgo de sufrir ritmo cardíaco anormal. Se cree que este efecto contribuye a la reducción del número de paros cardíacos en las personas que habitualmente consumen aceite de pescado o EPA más DHA; no obstante, no todos los estudios han hallado resultados positivos. Algunos indicaron que el aceite de pescado podría estar asociado con una frecuencia cardíaca anormal en los ancianos y las personas con antecedentes de problemas cardíacos. Se necesitan más estudios en esta área antes de poder llegar a una conclusión firme.

C 

Síndrome de dificultad respiratoria aguda (bajos niveles de oxígeno en la sangre) 

La evidencia preliminar sugiere que el consumo de aceite de pescado podría ser beneficioso para los adultos con síndrome de dificultad respiratoria aguda. Se necesita más investigación para confirmar este descubrimiento.

C 

Degeneración macular relacionada con la edad (pérdida de la vista) 

Existe evidencia que indica que el consumo de una dieta rica en omega-3 podría disminuir el riesgo de degeneración macular relacionada con la edad (AMD). Un producto combinado denominado Photorop, que contiene omega-3, ha sido estudiado en las personas con esta enfermedad ocular. Se ha descubierto que el DHA es beneficioso para la salud ocular en las mujeres mayores no fumadoras; no obstante, es limitada la evidencia sobre el uso del omega-3 solo. Se necesitan más estudios en esta área.

C 

Agresión 

La investigación preliminar sugiere que el aceite de pescado podría reducir la agresión relacionada con el estrés y podría ayudar a regular el estado de ánimo y el control de los impulsos. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión firme.

C 

SIDA/VIH 

Los estudios que examinaron el uso de aceite de pescado en combinación con otros suplementos nutricionales en las personas con VIH hallaron resultados contradictorios. Se necesita más información sobre los posibles beneficios del aceite de pescado solo en esta población.

C 

Alergia 

La investigación sugiere que el consumo de aceite de pescado al menos una vez por semana podría disminuir el riesgo de sufrir eccema, una enfermedad alérgica que causa sequedad y picazón en la piel, en los niños; no obstante, no existe una relación significativa entre el consumo de aceite de pescado por parte de la madre y el eccema en el niño. Es contradictoria la evidencia con respecto a si el consumo de omega-3 por parte de la madre podría tener efecto sobre las alergias en el bebé. Se necesita más investigación en esta área.

C 

Trastorno de la personalidad antisocial 

La investigación limitada sugiere que el omega-3 podría ayudar a disminuir los síntomas del trastorno de la personalidad; no obstante, se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión firme.

C 

Ansiedad 

Se ha descubierto que el omega-3 disminuye la tensión en las personas que asisten a centros de rehabilitación de abusos. Se necesitan más estudios en esta área.

C 

Asma 

Es contradictoria la evidencia sobre el uso del omega-3 para el asma. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Rendimiento atlético 

Es limitada la investigación sobre el uso de aceite de pescado para la mejora del rendimiento atlético. Se ha descubierto que el omega-3 es beneficioso para la función pulmonar en los luchadores, y podría mejorar los dolores musculares; no obstante, se necesitan más estudios en esta área.

C 

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH, ADHD) 

El aceite de pescado podría ayudar a aumentar los niveles de EPA, DHA y ácidos grasos omega-3 totales en las personas con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH, ADHD), que ha sido asociado con niveles más bajos de omega-3; no obstante, se no existen diferencias significativas entre las personas sanas y aquellas con problemas mentales tales como demencia, TDAH y depresión. Se ha descubierto que un producto combinado que contiene omega-6 y omega-3 es beneficioso para las personas con TDAH. Un estudio en Indonesia indicó que el aceite de pescado rico en DHA mejoró la asistencia escolar. Se necesita más investigación para determinar el efecto del omega-3 sobre los problemas de comportamiento y el aprendizaje en el TDAH.

C 

Autismo 

Se ha demostrado que el aceite de pescado ayuda a mejorar los niveles de omega-3 en las personas con autismo; no obstante, no existen conclusiones con respecto a los beneficios del omega-3 sobre el autismo. Se necesita más investigación.

C 

Trastorno bipolar 

Es limitada la evidencia en apoyo del uso de aceite de pescado para el trastorno bipolar. Un estudio informó que es mayor el período de recuperación con el uso de aceite de pescado; no obstante, otro estudio arrojó resultados contradictorios. Se necesitan más estudios antes de poder llegar a una conclusión firme.

C 

Cáncer 

Son contradictorios los resultados de los efectos del omega-3 sobre la calidad de vida y la mortalidad en las personas con cáncer. Se necesita más investigación en esta área.

C 

Prevención del cáncer 

Varios estudios indicaron que el aceite de pescado podría disminuir el riesgo de sufrir cáncer de mama, colon, próstata y otros tipos de cáncer; no obstante, los resultados son contradictorios. Se necesita más investigación antes de que el uso de aceite de pescado pueda ser apoyado para este fin.

C 

Dolor en el pecho 

Los estudios preliminares indican una posible relación entre el consumo de aceite de pescado y la disminución del dolor en el pecho. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Obstrucción arterial 

La investigación preliminar indica que el consumo habitual de suplementos de aceite de pescado podría disminuir el riesgo de sufrir obstrucción arterial. También se ha estudiado la función de los suplementos de pescado en la prevención y el tratamiento de la obstrucción arterial; no obstante, se necesita más evidencia antes de que el uso de omega-3 pueda ser apoyado para este fin.

C 

Conocimiento 

Se descubrió que el EPA y el DHA no tienen efecto sobre la función cerebral en los ancianos y los niños sanos. Se ha observado cierto beneficio en los niños con trastornos metabólicos. Se necesita más in investigación para determinar el efecto de los ácidos grasos omega-3 sobre el conocimiento en las personas sanas.

C 

Enfermedad grave 

Los ácidos grasos omega-3 en combinación con otros nutrientes podrían ayudar a disminuir el riesgo de sufrir complicaciones graves en las personas gravemente enfermas. Algunos estudios indican que el omega-3 podría disminuir la inflamación y la duración de la permanencia en el hospital; no obstante, otros hallazgos son variados, y se necesita más investigación en apoyo del uso de aceite de pescado en las personas con enfermedad grave.

C 

Fibrosis quística (enfermedad de los pulmones y el sistema digestivo) 

La investigación limitada indica que el uso de aceite de pescado tiene cierto beneficio en la fibrosis quística; no obstante, la evidencia aún no es concluyente, y se necesita más investigación.

C 

Demencia 

Existe cierta evidencia que indica que el consumo habitual de pescado y ácidos grasos omega-3 podría ayudar a disminuir el riesgo de sufrir demencia; no obstante, los resultados son contradictorios. Una revisión indicó que no existen conclusiones firmes con respecto a los posibles beneficios del omega-3 sobre la enfermedad de Alzheimer. Otro estudio descubrió que el omega-3 podría ayudar a aumentar el peso y el apetito en las personas con la enfermedad de Alzheimer. Otros estudios no hallaron diferencias significativas entre las personas sanas y aquellas con problemas de salud mental tales como demencia y depresión. Si bien algunos hallazgos son prometedores, se necesita más investigación en esta área.

C 

Depresión 

No es concluyente la evidencia en apoyo del uso de aceite de pescado en las personas con depresión, aunque algunos resultados preliminares son prometedores. Los bajos niveles de DHA y omega-3 han sido asociados con suicidio anunciado y los niveles más bajos de EPA han sido asociados con síntomas depresivos en las personas mayores. Se ha descubierto que el consumo diario de pescado y omega-3 ayuda a disminuir los síntomas depresivos en las mujeres. Algunos estudios indican que el pescado y el aceite de pescado podrían ayudar a reducir el riesgo de sufrir trastornos psiquiátricos (entre ellos, depresión), además de depresión en las personas con trastornos cardíacos o diabetes de tipo 2. El omega-3 podría ser beneficioso para las mujeres con depresión posparto. Se cree que el EPA posee más beneficios que el DHA. Se necesita más investigación.

C 

Diálisis 

La evidencia preliminar indica que el aceite de pescado no tiene beneficios significativos en las personas sometidas a diálisis. Se ha descubierto que las personas sometidas a diálisis consumen menos omega-3 en su dieta, y se ha estudiado la posible relación entre el omega-3 y la mortalidad en esta población. Se necesita más información para comprender los posibles beneficios del uso de aceite de pescado en estas personas.

C 

Dislexia 

Los estudios preliminares han descubierto que un tratamiento combinado, que contiene EPA, podría no ser beneficioso para los niños disléxicos con problemas relacionados con la lectura y la ortografía. Se necesita más investigación en esta área.

C 

Eccema 

Existe evidencia que indica que el consumo de aceite de pescado en los bebés podría ayudar a prevenir el desarrollo de eccema, una enfermedad de la piel que causa picazón. Los estudios sugieren que el consumo de pescado en los bebés podría ser más importante que el consumo de pescado por parte de la madre durante el embarazo; no obstante, los resultados aún no son concluyentes, y se necesita más información.

C 

Energía 

Los estudios sugieren que los atletas que toman aceite de pescado podrían disminuir el consumo de oxígeno durante el ejercicio físico; no obstante, otras investigaciones han descubierto que el aceite de pescado no tiene efecto sobre la energía o el metabolismo en las personas sanas. Se necesita más investigación.

C 

Epilepsia 

Los suplementos de omega-3 podrían ayudar a mejorar la salud y la energía cerebral en las personas con epilepsia. Se necesita más investigación para determinar si el omega-3 podría ser un tratamiento efectivo para las personas con esta enfermedad.

C 

Fatiga 

Es limitada la evidencia en apoyo del uso de aceite de pescado y otros ácidos grasos esenciales para el tratamiento de la fatiga crónica. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Cardiopatía (riesgo) 

Los ácidos grasos omega-3 podrían ser beneficiosos para algunos factores de riesgo de la cardiopatía; no obstante, no existe evidencia concluyente. Algunos estudios han descubierto beneficios para los factores de riesgo como los niveles de triglicéridos, pero se necesita más investigación para determinar si el riesgo de cardiopatía es menor.

C 

Presión arterial alta asociada con el embarazo 

No existe suficiente evidencia en apoyo del uso de aceite de pescado para a presión arterial alta durante el embarazo. Se necesita más investigación en esta área.

C 

Colesterol alto 

Como se dijo anteriormente, existe evidencia científica sólida que indica que los ácidos grasos omega-3 provenientes de los suplementos de pescado o aceite de pescado ayudan a disminuir los niveles de triglicéridos. Algunos estudios indican que el aceite de pescado podría aumentar el colesterol LDL, posiblemente mediante el aumento del tamaño de las partículas de LDL. Se necesita más investigación para determinar los posibles beneficios del omega-3 para disminuir los niveles de colesterol.

C 

Función inmunitaria 

Existe evidencia que indica que el aceite de pescado podría ayudar a disminuir la inflamación. Si bien no se ha estudiado bien en los seres humanos, el aceite de pescado también podría mejorar la supervivencia después de la infección, prolongar la supervivencia después de un trasplante de órganos y ser beneficioso para la enfermedad autoinmunitaria. Se necesita más investigación en los seres humanos en esta área.

C 

Desarrollo del bebé/cuidado neonatal 

Un estudio descubrió que el consumo de DHA durante el primer año de vida podría disminuir el tiempo de la primera vez que el bebé se sienta sin ayuda; no obstante, no existen efectos sobre otras medidas tales como gatear, pararse y caminar solo. El uso de ácidos grasos omega-3 también ha sido estudiado para los problemas de la salud en los bebés. Son variados los hallazgos sobre los efectos del omega-3 para la composición corporal del bebé. Se necesita más investigación.

C 

Desarrollo del cerebro/ojo del bebé 

La investigación preliminar sugiere que el uso de DHA por parte de las mujeres embarazadas o lactantes podría reducir el índice de masa corporal de los bebés; no obstante, no existen efectos sobre la longitud o el tamaño de la cabeza de los bebés. Se ha descubierto que el consumo de aceite de pescado por parte de la madre durante el embarazo no tiene efecto sobre el desarrollo del idioma en el bebé. Se ha estudiado el efecto de la leche maternizada enriquecida con DHA sobre la seguridad, el crecimiento y el desarrollo de los bebés prematuros y a término. Se necesita más investigación en esta área.

C 

Inflamación 

Se ha descubierto que los ácidos grasos omega-3 no tienen efectos significativos sobre la inflamación y la respuesta en las personas bajo cuidados intensivos. Se necesita más investigación.

C 

Enfermedad inflamatoria intestinal 

Muchos estudios han examinado los posibles beneficios de los ácidos grasos omega-3 en las personas con enfermedad inflamatoria intestinal, como colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn, cuando se usa con un tratamiento estándar. Si bien se han hallado algunos efectos positivos, los resultados son contradictorios, y se necesita más evidencia.

C 

Enfermedad renal (nefropatía por IgA) 

Son contradictorios los resultados sobre el uso de aceite de pescado para tratar la nefropatía por IgA, una enfermedad renal en la que existe acumulación de anticuerpos IgA. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión firme.

C 

Trastornos renales (síndrome nefrótico) 

No existe suficiente evidencia confiable en apoyo del uso del omega-3 para el síndrome nefrótico, una enfermedad en la que los problemas renales causan altos niveles de proteína en la orina. Se necesita más investigación en esta área.

C 

Cálculos renales 

El efecto del aceite de pescado sobre los cálculos renales tiene evidencia clínica limitada. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Enfermedad hepática 

La investigación preliminar indica que el aceite de pescado podría ayudar a disminuir la enfermedad hepática asociada con la alimentación por sonda en los niños. El EPA ha sido estudiado para la salud hepática en las personas con enfermedad hepática no alcohólica. Una combinación de omega-3 y omega-6 usada en la alimentación por sonda no tuvo evidencia de beneficio sobre la recuperación después de un trasplante de hígado. Se necesita más investigación.

C 

Enfermedades pulmonares 

Se ha descubierto que el omega-3 es beneficioso para las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC, COPD), una enfermedad pulmonar que dificulta la respiración. Se necesita más investigación para confirmar estos hallazgos.

C 

Lupus (enfermedad crónica que causa inflamación) 

No existe evidencia confiable en apoyo del uso de aceite de pescado para las personas con lupus. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Menopausia 

En este momento, es imposible llegar a conclusiones sobre los posibles beneficios del omega-3 para los síntomas menopáusicos. Se necesita más investigación.

C 

Dolor menstrual 

Se ha sugerido que los ácidos grasos omega-3 podrían ayudar a controlar la dismenorrea dolorosa. La evidencia preliminar sugiere que el aceite de pescado podría ser beneficioso para las mujeres con dolor menstrual; no obstante, se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión firme.

C 

Migraña 

Se ha descubierto que los suplementos de omega-3 no tienen efecto significativo sobre la migraña. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Trastornos del movimiento 

Se han estudiado los ácidos grasos omega-3 para su uso en los niños con dispraxia, un trastorno del movimiento; se han observado algunos beneficios; no obstante, se necesita más investigación en esta área.

C 

Esclerosis múltiple 

Un estudio indicó que no existe una relación entre los niveles de ácidos grasos y la depresión en las personas con esclerosis múltiple; no obstante, los niveles de algunos ácidos grasos omega-3 fueron más bajos en las personas con la enfermedad, en comparación con las personas sanas. La investigación preliminar ha descubierto que el omega-3 no tiene beneficio en el tratamiento de la esclerosis múltiple. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Dolor de cuello/hombro 

La investigación preliminar sugiere que los suplementos de omega-3 podrían ayudar a aliviar el dolor en el cuello y los hombros; no obstante, se necesitan ensayos bien diseñados.

C 

Dolor nervioso 

Los ácidos grasos omega-3 podrían ser beneficiosos para las personas con dolor nervioso causado por diversas enfermedades, entre ellas, fibromialgia, síndrome del túnel carpiano y lesión por quemaduras. Se necesita más evidencia en apoyo del uso del omega-3 para este fin.

C 

Artrosis 

El aceite de pescado no tiene efectos significativos sobre el dolor y el funcionamiento en las personas con artrosis. Se necesitan más ensayos clínicos más grandes antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Osteoporosis 

Algunos estudios indican un menor riesgo de sufrir osteoporosis con el consumo de pescado y los beneficios de los suplementos de aceite de pescado sobre la salud ósea. El consumo de omega-3 ha sido asociado con una mejor densidad ósea en las personas mayores, aunque existen algunos resultados contradictorios. Se necesitan más ensayos clínicos bien diseñados en esta área.

C 

Bienestar general 

Un estudio descubrió que los niños que tomaron leche chocolatada complementada con aceite de pescado tuvieron menos enfermedades; no obstante, se necesita más investigación en esta área.

C 

Pancreatitis (inflamación del páncreas) 

Se descubrió que el uso de aceite de pescado con nutrición a través de alimentación por sonda disminuyó la respuesta inflamatoria en las personas con pancreatitis. Se necesita más investigación en esta área.

C 

Enfermedad vascular periférica (obstrucción de las arterias de las piernas) 

Cierta evidencia sugiere que el aceite de pescado podría mejorar la presión arterial en las piernas en las personas con enfermedad vascular periférica y mejorar la capacidad de caminar grandes distancias; no obstante, se necesita más investigación para comprender mejor este efecto.

C 

Fenilcetonuria (incapacidad para descomponer el aminoácido fenilalanina) 

Los bajos niveles de DHA son comunes entre los niños con fetilcetonuria (PKU) durante el primer año de vida a causa de las restricciones alimenticias. La investigación preliminar sugiere que los suplementos de omega-3 durante el primer año de vida podrían ayudar a aumentar los niveles de ácidos grasos, de modo que estos sean similares a los de los bebés lactantes sanos. Aún son poco claros los efectos de los ácidos grasos omega-3 sobre la función cerebral en los niños con PKU. Se necesita más investigación clínica.

C 

Embarazo y parto 

La evidencia preliminar sugiere que el aceite de pescado podría no tener efecto en el momento del parto natural. El consumo de pescado en el tercer trimestre ha sido asociado con el peso al nacer. Algunos estudios indican que el consumo de ácidos grasos omega-3 podría disminuir el riesgo de sufrir parto prematuro (temprano); no obstante, la evidencia es contradictoria. En este momento, es incierto el efecto de los suplementos de aceite de pescado en el parto.

C 

Síndrome premenstrual (SPM, PMS) 

Los estudios preliminares sugieren que el aceite de pescado podría ayudar a disminuir los síntomas emocionales y la dismenorrea. Se necesita más investigación en esta área.

C 

Prevención de fallo del injerto después de una revascularización quirúrgica 

Es limitada la investigación sobre el uso del aceite de pescado en los pacientes sometidos a derivación aortocoronaria. Los estudios preliminares sugieren pocos beneficios en la disminución de la formación de coágulos de sangre en injertos de vena. Una revisión descubrió que podría ser beneficioso el uso de EPA antes de la cirugía. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión firme.

C 

Prevención de la restenosis después de una angioplastia coronaria (PTCA) 

Varios estudios han examinado si el consumo de ácidos grasos omega-3 disminuye la restenosis, o el estrechamiento de los vasos sanguíneos, después de una angioplastia coronaria. Algunas investigaciones descubrieron beneficios pequeños, significativos, mientras que otras no hallaron resultados positivos. En este momento, no es concluyente la evidencia en esta área.

C 

Prevención de la enfermedad cardiovascular primaria (ácido alfa-linolénico [ALA]) 

La investigación ha descubierto un menor riesgo de sufrir paro cardíaco mortal o no mortal en las personas que habitualmente consumen alimentos ricos en ALA; no obstante, en otros estudios la evidencia es contradictoria. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión en esta área.

C 

Problemas de próstata 

Es limitada la evidencia en apoyo del uso del aceite de pescado para los problemas de próstata. La investigación clínica sugiere que el EPA podría no tener efectos significativos. Se necesita más investigación para comprender el efecto del aceite de pescado en las personas con problemas de próstata.

C 

Psoriasis (enfermedad autoinmunitaria que causa descamación en la piel) 

Varios estudios que examinaron la psoriasis y el aceite de pescado no brindan suficiente evidencia confiable para llegar a una conclusión. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Psicosis (pérdida de contacto con la realidad) 

El consumo de ácidos grasos omega-3 podría ser beneficioso para las personas con riesgo de sufrir psicosis; no obstante, la información disponible está basada en la investigación limitada, parte de la cual incluyó personas que consumían medicamentos antipsicóticos. Se necesita más investigación.

C 

Calidad de vida 

Los ácidos grasos omega-3 no parecen mejorar la calidad de vida en los ancianos. Se necesita más investigación.

C 

Enfermedad de Raynaud (obstrucción del flujo sanguíneo a las extremidades) 

La evidencia clínica preliminar sugiere que los ácidos grasos omega-3 podrían ser beneficiosos para las personas con enfermedad de Raynaud. Se necesita más investigación para comprender y confirmar este hallazgo.

C 

Esquizofrenia 

Existe evidencia preliminar prometedora que sugiere que el EPA podría ser beneficioso para los síntomas de la esquizofrenia. Son limitados los ensayos clínicos que examinaron los ácidos grasos omega-3 que contienen una mezcla de EPA y DHA, dado que la mayoría de los estudios examinaron el EPA solo. Los niveles de DHA podrían ser diferentes en las personas con esquizofrenia. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión.

C 

Prevención de la enfermedad cardiovascular secundaria (ácido alfa-linolénico [ALA]) 

Varios estudios han examinado los efectos del ALA en las personas con antecedentes de paro cardíaco. Si bien algunos estudios sugieren beneficios, otros no lo hacen. Se necesita más investigación antes de poder llegar a una conclusión en esta área.

C 

Choque 

La investigación preliminar descubrió que los ácidos grasos omega-3 podrían reducir la mortalidad, el uso de antibióticos y el tiempo de permanencia en el hospital en las personas con septicemia o choque. Se descubrió que el DHA aumenta la altura y la grasa corporal en los bebés después de la septicemia; no obstante, se necesita más investigación en esta área.

C 

Anemia drepanocítica 

La evidencia preliminar sugiere que el aceite de pescado podría ser beneficioso para las personas con anemia drepanocítica. Se necesita más investigación para determinar la dosis, los efectos secundarios y los beneficios sobre otros síntomas de la anemia drepanocítica.

C 

Prevención del accidente cerebrovascular 

Varios estudios grandes han examinado los efectos del consumo de ácidos grasos omega-3 sobre el riesgo de sufrir accidente cerebrovascular. Algunos estudios sugieren beneficios mientras que otros no. El consumo de grandes cantidades de ácidos grasos omega-3 podría aumentar el riesgo de sufrir accidente cerebrovascular. No está claro si existen beneficios en las personas con o sin antecedentes de accidente cerebrovascular, o si los efectos del aceite de pescado son comparables a otros tratamientos.

C 

Protección solar 

El tratamiento con aceite de pescado podría ayudar a disminuir la inflamación causada por el sol en las personas con erupción polimorfa lumínica, una enfermedad en la que la luz del sol causa erupción cutánea. Se necesita más investigación.

C 

Recuperación de una cirugía 

Se ha demostrado que un producto combinado, que contiene ácidos grasos omega-3, mejora la inflamación y las respuestas inmunitarias antes y después de la cirugía; no obstante, en la investigación preliminar, los efectos de los ácidos grasos omega-3 fueron variados sobre la reducción de la mortalidad (muerte), el uso de antibióticos y el tiempo de permanencia en el hospital después de la cirugía de estómago. Se necesita más investigación.

C 

Discinesia tardía (movimientos descontrolados, repetitivos) 

No es concluyente la evidencia inicial de una relación entre los niveles de ácidos grasos, la esquizofrenia y los trastornos del movimiento. Se necesita más investigación en esta área.

C 

Toxicidad 

Muchos estudios han examinado los efectos de los suplementos de pescado sobre la toxicidad en las personas que toman medicamentos que afectan el sistema inmunitario como la ciclosporina (Neoral®). La mayoría de los ensayos indican una mejora en la función renal. Si bien estudios más recientes indican la inexistencia de beneficios para los riñones, el peso de la evidencia científica apoya los efectos positivos del aceite de pescado.

C 

Vasodilatador (dilata los vasos sanguíneos) 

En la investigación preliminar, los ácidos grasos omega-3 aumentaron el flujo sanguíneo al antebrazo en las personas con insuficiencia cardíaca crónica. El aceite de pescado pareció tener más efectos significativos en los hombres jóvenes que en los hombres mayores. Se necesita más información en esta área.

C 

Pérdida de peso 

Se ha descubierto que el consumo de pescado aumenta los efectos de un programa para perder peso en la mejora del metabolismo y el colesterol en las personas obesas. Un estudio indicó que los suplementos de aceite de pescado ayudaron a disminuir la masa muscular, pero los estudios combinados no encontraron efectos sobre la pérdida de peso. La investigación ha examinado el efecto del omega-3 sobre el aumento de peso, debido al contenido calórico de los ácidos grasos omega-3. Cuando se consumió con fenofibrato durante un máximo de 16 semanas, no hubo aumento de peso. Se necesita más investigación para comprender los posibles beneficios del omega-3 para la pérdida de peso.

C 

Cicatrización de las heridas 

Aunque no se ha estudiado bien en los seres humanos, cierta investigación sugiere que la aplicación de aceite de pescado sobre la piel podría mejorar la cicatrización de las heridas. La investigación preliminar en los seres humanos indica que los ácidos grasos omega-3 podrían no tener este beneficio. Se necesitan más estudios bien diseñados para determinar los posibles efectos del omega-3 para este fin en los seres humanos.

C 

Apetito/pérdida de peso en los pacientes con cáncer 

Es variada la evidencia en apoyo del uso de aceite de pescado para aumentar el apetito o prevenir la pérdida de peso en las personas con cáncer.

D 

Diabetes 

La evidencia disponible sugiere que el aceite de pescado no tiene efectos significativos a largo plazo en las personas con diabetes. Los efectos del aceite de pescado sobre los niveles altos de triglicéridos fueron similares en las personas con o sin diabetes. El mayor consumo de ácidos grasos omega-3 y pescado no pareció disminuir el riesgo de sufrir diabetes de tipo 2 en algunos estudios pero aumentó levemente el riesgo en otros. Se ha estudiado el consumo alimenticio de ácidos grasos omega-3 en los niños con riesgo genético de sufrir diabetes de tipo 1.

D 

Prevención del rechazo al trasplante 

Muchos estudios han examinado los efectos del aceite de pescado en las personas que recibieron un trasplante de corazón o riñón y estaban tomando ciclosporina (Neoral®). La mayoría de los ensayos han informado mejora en la función renal y reducción de la presión arterial en comparación con las personas que no consumían aceite de pescado; no obstante, varios estudios recientes indicaron la inexistencia de beneficios sobre la función renal, y no se han observado cambios en los índices de rechazo o supervivencia del injerto.

D 

 

*Clave para los grados: 

A: Evidencia científica sólida para este uso;
B:Evidencia científica buena para este uso;
C:Evidencia científica dudosa para este uso;
D:Evidencia científica aceptable contra este uso (podría no funcionar);
F:Evidencia científica sólida contra este uso (probablemente no funciona).

Tradición/Teoría 

Los siguientes usos están basados en la tradición, teorías científicas o investigación limitada. A menudo no se han probado completamente en humanos y no siempre se han demostrado su seguridad y eficacia. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

Agorafobia (miedo a las multitudes), antioxidante, infecciones bacterianas, trastornos de coagulación de la sangre, diluyente de la sangre, dolor en las mamas (mastalgia), quistes mamarios, sensibilidad en las mamas, trastornos del sistema nervioso central, efectos secundarios de la quimioterapia (a causa de antraciclinas, isotretinoina, metotrexato), resfriado común, carencia (ácido graso omega-3), dermatomiositis (enfermedad muscular que causa erupción cutánea e inflamación), otitis, fibromialgia (dolor prolongado en los músculos y las articulaciones), cálculos biliares, glaucoma, gota, enfermedad de las encías, pérdida de la audición (asociada con la edad), síndrome hepatorrenal (enfermedad hepática que causa insuficiencia renal), hipoxia (falta de oxígeno), ictiosis (enfermedad de la piel), aumento de los años de vida, infertilidad, enfermedad renal (poliquística), inflamación renal (nefritis), lepra, paludismo, infertilidad masculina, mejora de la memoria, retraso mental, trastornos metabólicos, debilidad muscular, problemas musculoesqueléticos, trastornos neurológicos (síndrome de Refsum), mejora de la visión nocturna, trastorno de pánico, enfermedad de Parkinson, trastornos psiquiátricos (niñez), protección de la retina, síndrome de Reye (daño cerebral y problemas hepáticos), síndrome de Sjögren (sequedad en los ojos y la boca), trastornos estomacales, drogadicción, prevención del suicidio, epicondilitis, vasculitis (inflamación de los vasos sanguíneos), mejora de la vista.


Seguridad

La Administración de Drogas y Alimentos de EE.UU. (FDA) no regula las hierbas y suplementos de manera estricta. No hay garantías respecto a la potencia, pureza o seguridad de los productos, y los efectos podrían variar. Lea siempre las etiquetas del producto. Si usted padece de alguna afección, o si está tomando otras drogas, hierbas o suplementos, deberá consultar con un proveedor médico calificado antes de iniciar una terapia nueva. Consulte con un proveedor médico de inmediato si sufre efectos secundarios.

Alergia

  • Evitar el uso de suplementos omega-3 derivados de pescado en caso de alergia o sensibilidad al pescado, el aceite de pescado o los productos de ácidos grasos omega-3 derivados de pescado. Evitar el uso de suplementos omega-3 derivados de vegetales en caso de alergia o sensibilidad a las nueces, las semillas o los vegetales de los que derivan.
  • Se informó erupción cutánea y respuesta alérgica.
  • Algunos estudios sugieren que el consumo de pescado en los bebés y los niños podría ayudar a disminuir el riesgo de sufrir alergia en la niñez.

Efectos secundarios y advertencias

  • El omega-3 se considera seguro cuando se usa como suplementos en las dosis recomendadas durante un máximo de 2-3,5 años o cuando se incluye en la dieta (1-2 comidas a base de pescado por semana). La Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. (FDA) ha dictaminado que el uso de EPA y DHA, los principales ácidos grasos omega-3 presentes en el pescado, como suplementos dietéticos es seguro y legítimo, siempre y cuando el consumo diario no exceda los tres gramos por persona por día provenientes de fuentes alimentarias y suplementos.
  • El omega-3 se considera posiblemente seguro si se administra por vía oral en las cantidades que se encuentran en los alimentos durante el embarazo y la lactancia. En este momento, no existe suficiente información sobre la seguridad de los aceites de pescado cuando se usa en cantidades superiores a que se encuentran en los alimentos durante el embarazo y la lactancia. En los adultos, la dosis máxima tolerada es de un máximo de 20 gramos, aunque algunos expertos advierten que las dosis altas podrían causar complicaciones hemorrágicas.
  • El omega-3 podría aumentar el riesgo de hemorragia, especialmente en dosis de tres gramos por día o más. Se sugiere precaución en las personas con trastornos hemorrágicos o en aquellas que consumen medicamentos que podrían aumentar el riesgo de hemorragia. Podría ser necesario realizar ajustes en la dosis.
  • El omega-3 podría afectar los niveles de azúcar en la sangre. Se sugiere precaución en las personas con diabetes o hipoglucemia y en aquellas que consumen medicamentos, hierbas o suplementos que afectan los niveles de azúcar en la sangre. Podría ser necesario que un profesional de la salud calificado, incluyendo un farmacéutico, controlara los niveles de glucosa en la sangre. Podría ser necesario realizar ajustes en la medicación.
  • El omega-3 podría causar presión arterial baja. Se sugiere precaución en los pacientes que ingieren medicamentos, hierbas o suplementos que disminuyen la presión arterial.
  • Usar con precaución en todas las personas, dado que el omega-3 podría afectar los niveles de colesterol y podría causar carencia de vitamina E.
  • Usar con precaución en las personas con riesgo de sufrir desbalances hormonales o en aquellas bajo hormonoterapia restitutiva.
  • Usar con precaución en las personas con ritmo cardíaco anormal, asma y enfermedad inflamatoria intestinal, dado que ha informado un empeoramiento de los resultados con el uso de omega-3.
  • Usar con precaución en las personas con enfermedad hepática o aquellas que usan agentes que podrían ser tóxicas para el hígado. Se han informado cambios en las pruebas de la función hepática con el uso de omega-3.
  • Usar con precaución en las personas con riesgo de sufrir cáncer de colon. El aceite de pescado podría aumentar el riesgo de sufrir cáncer de colon.
  • Usar con precaución en grandes cantidades, dado que podría haber toxicidad por vitamina A y D.
  • Usar con precaución en los niños y las mujeres embarazadas o lactantes, dada la posibilidad de que la carne de pescado contenga mercurio.
  • Evitar el uso de suplementos omega-3 derivados de pescado en caso de alergia o sensibilidad al pescado, el aceite de pescado o los productos de ácidos grasos omega-3 derivados de pescado. Evitar el uso de suplementos omega-3 derivados de vegetales en caso de alergia o sensibilidad a las nueces, las semillas o los vegetales de los que derivan.
  • El omega-3 también podría causar ritmo cardíaco anormal, cantidad anormalmente alta de orina, reflujo de ácido, anemia, anorexia, mal aliento, mal olor en la boca, distensión abdominal, sangre en la orina, visión borrosa, eructos, cáncer, cambios en la energía y la actividad física (en los bebés cuyas madres tomaron suplementos), cambios en los niveles de homocisteína, resfriado común, constipación, diarrea, mareos, exceso de grasa en la heces, desmayo (en las mujeres embarazadas en el parto), una sensación de hormigas andando sobre la piel, una sensación de ardor o picazón, una sensación de falta de vida, fiebre, hipo con olor a pescado, gases, cefalea, paro cardíaco, hospitalización (dolor en el pecho, insuficiencia cardíaca congestiva o problemas del sistema nervioso), aumento del riesgo de sufrir accidente cerebrovascular, indigestión, intolerancia a la cantidad o el tamaño de las cápsulas, manía, problemas de memoria, inflamación o dolor muscular, náuseas, necesidad de cirugía (revascularización coronaria), toxicidad en el sistema nervioso, hemorragia nasal, nerviosismo, trastornos del sueño, muerte súbita cardíaca, problemas de la piel (irritación, picazón, erupción cutánea), dolor de estómago, dolor de garganta, cansancio y aumento de peso.

Embarazo y lactancia

  • Se ha informado un alto consumo de DHA en las mujeres embarazadas sanas en España, Alemania y Hungría, de entre 119 y 155 miligramos.
  • La investigación sobre fertilidad sugiere que los hombres fértiles podrían tener mayores niveles de omega-3 en comparación con los hombres infértiles.
  • Existe preocupación dado que algunas especies de pescado podrían contener contaminantes posiblemente nocivos para las mujeres embarazadas o lactantes. El mercurio tiende a acumularse en la carne de pescado más que en el aceite de pescado, y los suplementos de aceite de pescado parecen contener casi ningún mercurio. Por lo tanto, estas cuestiones de seguridad se aplican al consumo de pescado pero no a al consumo de suplementos de aceite de pescado.
  • La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (U.S. Environmental Protection Agency) recomienda que las mujeres embarazadas y lactantes limiten el consumo de pescado proveniente de la pesca deportiva a una comida de seis onzas por semana. Para el pescado procedente de criaderos, importado o de mar, la FDA recomienda que las mujeres embarazadas y lactantes eviten el consumo de tipo con mayor contenido de mercurio (como caballa, tiburón, pez espada o blanquillo camello) y menos de 12 onzas por semana de otros tipos de pescado. Se recomienda a las mujeres que podrían quedar embarazadas que consuman siete onzas de pescado por semana con niveles más altos de mercurio o un máximo de 14 onzas por semana de tipos de pescado con menor contenido de mercurio (como aguja, reloj anaranjado, pargo colorado o atún fresco). Algunos expertos recomiendan más de una porción de aceite de pescado aceitoso de mar por semana o suplemento de DHA para las mujeres embarazadas.
  • Los niveles de ácidos grasos omega-3 de la madre y el bebé podrían estar relacionados. El consumo de aceite de pescado durante el embarazo podría promover una mayor concentración de DHA en los recién nacidos. Los suplementos de DHA en la madre podrían aumentar el DHA en la sangre de la madre y la leche materna.
  • Aún es poco claro si los suplementos de omega-3 durante el embarazo y la lactancia podrían ser beneficiosos para los bebés. Si bien se ha sugerido que el consumo de omega-3 durante el embarazo podría aumentar la altura y el peso al nacer del bebé, no se recomienda el uso de altas dosis dado el posible riesgo de hemorragia. Algunos estudios indican que el uso de suplementos de DHA por parte de la madre podría afectar el índice de masa corporal, la masa muscular y el peso de los bebés. El DHA podría ser importante en el crecimiento y el desarrollo del cerebro de los bebés y se ha estudiado por sus posibles beneficios en la prevención de las enfermedades respiratorias durante el primer año de vida; no obstante, se necesita más investigación.
  • El omega-3 ha sido estudiado por sus posibles efectos en la reducción del riesgo de parto prematuro.
  • El uso de suplementos de aceite de pescado por parte de la madre durante la lactancia podría disminuir el nivel de actividad física y aumentar la energía, el consumo de almidón y la presión arterial en los bebés de sexo masculino.

Interacciones

La mayoría de las hierbas y suplementos no se han probado completamente en cuando a la interacción con otras hierbas, suplementos, drogas o alimentos. Las interacciones que se señalan a continuación se basan en informes y publicaciones científicas, experimentos de laboratorio o uso tradicional. Siempre debe leer las etiquetas del producto. Si usted padece de alguna afección, o si está tomando otras drogas, hierbas o suplementos, deberá consultar con un proveedor médico calificado antes de iniciar una terapia nueva.

Interacciones con drogas

  • El omega-3 podría aumentar el riesgo de hemorragia cuando se ingieren medicamentos que aumentan el riesgo de hemorragia. Algunos ejemplos incluyen la aspirina, anticoagulantes (diluyentes de la sangre) como la warfarina (Coumadin®) o la heparina, antiagregantes plaquetarios como el clopidogrel (Plavix®) y medicamentos antinflamatorios no esteroides como el ibuprofeno (Motrin®, Advil®) o el naproxeno (Naprosyn®, Aleve®).
  • El omega-3 podría afectar los niveles de azúcar en la sangre. Se sugiere precaución al usar medicamentos que también podrían afectar los niveles de azúcar en la sangre. Los pacientes insulinodependientes o que ingieren insulina por vía oral deberían ser controlados rigurosamente por un profesional de la salud calificado, incluyendo un farmacéutico. Podría ser necesario realizar ajustes en la medicación.
  • El omega-3 podría causar presión arterial baja. Se sugiere precaución en las personas que ingieren medicamentos que disminuyen la presión arterial.
  • El omega-3 también podría interactuar con agentes que afectan el sistema inmunitario, agentes que podrían afectar el sistema nervioso, agentes que podrían ser tóxicos para el hígado, agentes que podrían tratar el ritmo cardíaco anormal, agentes que podrían tratar la artritis, agentes que podrían tratar el asma, agentes que podrían tratar la gota, agentes que podrían tratar los trastornos cardíacos, agentes que podrían tratar las infecciones por retrovirus (VIH), antialérgicos, antiandrógenos, antineoplásicos, antidepresivos (SSRI), antiestrógenos, antinflamatorios, antipsicóticos, aspirina, agentes para los huesos, hipocolesterolémicos, ciclosporina, dexametasona, agentes para la vista, agentes hormonales, paclitaxel, agentes para la piel y agentes para el estómago.

Interacciones con hierbas y suplementos dietarios

  • El omega-3 podría aumentar el riesgo de hemorragia cuando se ingieren hierbas y suplementos que se cree que aumentan el riesgo de hemorragia. Se han informado múltiples casos de hemorragias con el uso del Ginkgo biloba y menos casos con el ajo y la palma enana americana. En teoría, muchos otros agentes podrían aumentar el riesgo de hemorragia, aunque esto no se ha comprobado en la mayoría de los casos.
  • El omega-3 podría afectar los niveles de azúcar en la sangre. Se sugiere precaución cuando se usan hierbas o suplementos que también podrían afectar los niveles de azúcar en la sangre. Podría ser necesario controlar los niveles de glucosa en la sangre y ajustar las dosis.
  • El omega-3 podría causar presión arterial baja. Se sugiere precaución en las personas que consumen hierbas o suplementos que disminuyen la presión arterial.
  • El omega-3 también podría interactuar con antialérgicos, antiandrógenos, hierbas y suplementos anticancerígenos, antidepresivos (SSRI), antiestrógenos, antinflamatorios, antioxidantes, antipsicóticos, agentes para los huesos, hierbas y suplementos hipocolesterolémicos, ácido linolénico conjugado, aceite de onagra, vitaminas liposolubles, folato, ácido gamma-linolénico, glucosamina, hierbas y suplementos que podrían afectar el sistema inmunitario, hierbas y suplementos que podrían afectar el sistema nervioso, hierbas y suplementos que podrían ser tóxicos para el hígado, hierbas y suplementos que podrían tratar el ritmo cardíaco anormal, hierbas y suplementos que podrían tratar la artritis, hierbas y suplementos que podrían tratar el asma, hierbas y suplementos que podrían tratar los trastornos cardíacos, hierbas y suplementos hormonales, hormonoterapia restitutiva, licopeno, triglicéridos de cadena media, fosfatidilserina, fitoesteroles, policosanol, selenio, agentes para el piel, agentes para el estómago y vitamina E.

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Referencias

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